| La Carta de mi despedida |
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Aun pasando la vida esperando, espere tanto que no quedo nada de mi, y ya que me marcho en la distancia de la perennidad, olvido dormido las penas, que una vez me hicieron tan infeliz, rumbo al único ser que comprendió mi desgraciada existencia.
Aun cuando ya soy recuerdo, un hasta siempre ha inmortalizado mi alma en mis escritos, ya cuando la noche no se entretiene con mis ojos curiosos en expectativa de su llegada y cuando el estrépito de mi voz se convierte en la ausencia perdurable de lo que alguna vez pronuncie.
Encerrado en un ataúd donde mi piel se reseca y desvanece, persisto esclavizado mientras en la tierra quise vivir en la más llana libertad de la expresión. Aun pasando la vida esperando, espere tanto que no quedo nada de mi, y ya que me marcho en la distancia de la perennidad, olvido dormido las penas, que una vez me hicieron tan infeliz, rumbo al único ser que comprendió mi desgraciada existencia.
Aun cuando ya soy recuerdo, un hasta siempre ha inmortalizado mi alma en mis escritos, ya cuando la noche no se entretiene con mis ojos curiosos en expectativa de su llegada y cuando el estrépito de mi voz se convierte en la ausencia perdurable de lo que alguna vez pronuncie.
Encerrado en un ataúd donde mi piel se reseca y desvanece, persisto esclavizado mientras en la tierra quise vivir en la más llana libertad de la expresión.
Viví, por que mi familia estuvo conmigo, en los instantes largos de nostalgia y melancolía, su apoyo ilimitado y absoluto me acompaño en cada momento en el que parecía desfallecer, y mas cuando el abandono y la soledad parecían violentar mi fragilidad.
Mis amigos, gracias por tratar de comprenderme, y mis mas sinceras disculpas por los gestos, la arrogancia, el olvido e ingratitud, de verdad estarán en mi corazón.
A quienes maltrate, a quienes hice llorar, a quienes se hicieron llamar mis enemigos, sabrán que me transformo en sus mas ruines deseos contra mi, evitando quizás así el compenetrar con quienes nunca quise a mi lado, con la fortuna de saber que james volveré a verles.
La más grande de mis tristezas, la más dolorosa de las evocaciones, va en nombre de mi padre quien con su partida, se llevo mis alegrías y mis risas.
Me fue imposible recuperarme, su muerte, se cruzaba en cualquier lugar donde llegaba, quise siempre disimularlo pero me fue imposible, jamás pude olvidarlo ni superar su ausencia.
El dolor de no poder hacer nada ante su deceso torturo durante años a mi conciencia, hasta el día en que la muerte decidió llevarme con el.Me pierdo distante en la frialdad de mi cadáver, con el único pendiente de no haber podido cumplir todos mis sueños.
A todos, el cariño que siempre me guarde, y la despedida que siempre considere cercana.
A la soledad, que nunca se alejo, y mis escritos que hablaran por mi, camino destino a Dios y mi padre.
Hasta Siempre.
-A el recuerdo de Walter Enrique Surmay Bersinger, 7 años de su asesinato-
W.E. Surmay Valledupar, Colombia |
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